Danny Villanueva: del campo de fútbol americano a los cimientos de Univision
22 de junio de 2026

Nació en una cabaña en Nuevo México, hijo de misioneros mexicanos, y murió siendo uno de los ejecutivos latinos más ricos e infl uyentes de Estados Unidos. La historia de Danny Villanueva es la del sueño americano en su versión más improbable y más genuina. La de un hombre que llegó al fútbol profesional cuando los latinos eran una rareza en los vestuarios de la NFL, y que cuando colgó las botas decidió que su siguiente campo de juego sería la pantalla de televisión. Lo que nadie imaginaba, ni él mismo, es hasta dónde llegaría. Villanueva comenzó su carrera como pateador de Los Angeles Rams en 1960, en una época en que era extraordinariamente raro ver a un jugador latino en un equipo profesional. En 1962 lideró la NFL en punting, estableció el récord de los Rams con el gol de campo más largo, 51 yardas, y promedió 45,5 yardas por patada en toda la temporada, un récord que duró 45 años. Sus compañeros le apodaron “El Kickador” y “El Toe-reador”, y en el Coliseo de Los Ángeles sonaba música de corridos cada vez que pisaba el campo. Era el único mexicoamericano en la plantilla, y lo sabía. Lo convirtió en bandera en lugar de en carga.
Pero Villanueva no podía vivir solo del fútbol. Su sueldo con los Rams era tan modesto que
tomó un trabajo paralelo como locutor deportivo en KMEX, una pequeña y casi desconocida
estación de televisión en español en Los Ángeles. Años después, recordaría con su célebre sentido del humor que el equipo le había pedido que no revelara públicamente su salario. “Me alegra”, respondió. “Porque me avergüenza tanto como a ustedes”. Cuando fue transferido a los Dallas Cowboys, Villanuev en KMEX. Jugó el mítico Ice Bowl de 1967, el campeonato de la NFL disputado con 48 grados bajo cero de sensación térmica en Green Bay, que Dallas perdió ante los Packers en los últimos segundos. Ese partido, dijo, le animó a retirarse. Tenía 30 años y una segunda vida esperándole.
Lo que vino después cambió la historia de los medios en español en Estados Unidos.
Villanueva ascendió en KMEX de locutor a director de noticias, luego a presidente y finalmente a copropietario, convirtiendo la estación en una de las más rentables e influyentes de la televisión en español del país. En los años setenta se convirtió en copropietario
de la Spanish International Network, la cadena en español que en 1986 fue vendida y
rebautizada como Univision. Lo hizo sin un máster en comunicación ni un MBA: lo hizo a fuerza de instinto, de bilingüismo y de entender mejor que nadie a la audiencia latina que ninguna otra cadena se había molestado en conquistar. Cuando los grandes grupos de comunicación anglosajones todavía dudaban de que el mercado hispano fuera rentable,
Villanueva ya llevaba años demostrando que era el más dinámico del país. Su legado no se limitó a los negocios. En 1971 lanzó el telemaratón anual “Navidad en el Barrio” para recaudar juguetes y alimentos para familias hispanas necesitadas en el sur de California,
que se emitió cada diciembre durante más de dos décadas. En 1990 fundó la celebración del Cinco de Mayo en el centro de Los Ángeles, Fiesta Broadway, que se convertiría en uno de los eventos latinos más multitudinarios del país, con más de medio millón de asistentes en sus mejores ediciones. En 1988 fue incluido en el National Hispanic Hall of Fame como parte del grupo inaugural. Era, al mismo tiempo, el hombre que había pateado balones en el Coliseo y el que había construido un imperio mediático desde una pequeña emisora que
nadie tomaba en serio. Villanueva y su esposa Myrna donaron millones de dólares a causas educativas y benéficas a lo largo de su vida. Murió en 2015 a los 77 años, tras sufrir un derrame cerebral. Había nacido en una cabaña. Dejó una cadena de televisión, una celebración que llena las calles de Los Ángeles cada año y la prueba de que un latino podía
llegar a cualquier parte. Y de que a veces, el camino más improbable es el que deja la huella más duradera.
Pero Villanueva no podía vivir solo del fútbol. Su sueldo con los Rams era tan modesto que
tomó un trabajo paralelo como locutor deportivo en KMEX, una pequeña y casi desconocida
estación de televisión en español en Los Ángeles. Años después, recordaría con su célebre sentido del humor que el equipo le había pedido que no revelara públicamente su salario. “Me alegra”, respondió. “Porque me avergüenza tanto como a ustedes”. Cuando fue transferido a los Dallas Cowboys, Villanuev en KMEX. Jugó el mítico Ice Bowl de 1967, el campeonato de la NFL disputado con 48 grados bajo cero de sensación térmica en Green Bay, que Dallas perdió ante los Packers en los últimos segundos. Ese partido, dijo, le animó a retirarse. Tenía 30 años y una segunda vida esperándole.
Lo que vino después cambió la historia de los medios en español en Estados Unidos.
Villanueva ascendió en KMEX de locutor a director de noticias, luego a presidente y finalmente a copropietario, convirtiendo la estación en una de las más rentables e influyentes de la televisión en español del país. En los años setenta se convirtió en copropietario
de la Spanish International Network, la cadena en español que en 1986 fue vendida y
rebautizada como Univision. Lo hizo sin un máster en comunicación ni un MBA: lo hizo a fuerza de instinto, de bilingüismo y de entender mejor que nadie a la audiencia latina que ninguna otra cadena se había molestado en conquistar. Cuando los grandes grupos de comunicación anglosajones todavía dudaban de que el mercado hispano fuera rentable,
Villanueva ya llevaba años demostrando que era el más dinámico del país. Su legado no se limitó a los negocios. En 1971 lanzó el telemaratón anual “Navidad en el Barrio” para recaudar juguetes y alimentos para familias hispanas necesitadas en el sur de California,
que se emitió cada diciembre durante más de dos décadas. En 1990 fundó la celebración del Cinco de Mayo en el centro de Los Ángeles, Fiesta Broadway, que se convertiría en uno de los eventos latinos más multitudinarios del país, con más de medio millón de asistentes en sus mejores ediciones. En 1988 fue incluido en el National Hispanic Hall of Fame como parte del grupo inaugural. Era, al mismo tiempo, el hombre que había pateado balones en el Coliseo y el que había construido un imperio mediático desde una pequeña emisora que
nadie tomaba en serio. Villanueva y su esposa Myrna donaron millones de dólares a causas educativas y benéficas a lo largo de su vida. Murió en 2015 a los 77 años, tras sufrir un derrame cerebral. Había nacido en una cabaña. Dejó una cadena de televisión, una celebración que llena las calles de Los Ángeles cada año y la prueba de que un latino podía
llegar a cualquier parte. Y de que a veces, el camino más improbable es el que deja la huella más duradera.
