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El Sueño Americano

La familia Aguilar y el peso de un sueño

PS
Pablo Scarpellini
24 de junio de 2026
La familia Aguilar y el peso de un sueño

Descubre cómo la familia Aguilar ha construido su legado en Minnesota enfrentando desafíos y trabajando por el sueño americano

Pablo Scarpellini. Los Angeles
 
Richard J. Aguilar llegó a Minnesota como el menor de doce hermanos, hijo de migrantes de Michoacán que cruzaron la frontera en los años treinta para trabajar en los campos agrícolas del estado. Su padre llegó en la cadena migratoria, como tantos latinos de aquella época, yendo de granja en granja hasta que un agricultor les tendió la mano y les permitió quedarse. De aquel origen humilde, sin estudios universitarios y con pocos mentores, Richard construyó uno de los legados empresariales y comunitarios más sólidos de la comunidad latina en Minnesota. 

“No fui a la universidad”, reconoce con orgullo, “pero crecimos en una comunidad maravillosa, muy multicultural, con vecinos judíos y otros, que se convirtieron en mentores. Hubo mucha gente que vio algo en mí”. Esa red de apoyo, tejida desde abajo, fue el capital inicial de un hombre que aprendió que construir comunidad y construir negocio son, en el fondo, la misma cosa. Con sede en St. Paul, Minnesota, Aguilar Productions celebra este año su 30 aniversario. Esta galardonada empresa goza de reconocimiento a nivel nacional en el sector del marketing hispano por organizar conferencias que promueven el poder adquisitivo multicultural en Estados Unidos. También fue miembro fundador de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio Hispana de Estados Unidos, segundo vicepresidente de la Cámara de Comercio Hispana a nivel nacional, presidente de la Cámara de Comercio del área de Saint Paul —el primero en hacerlo en los 150 años de historia de esa institución— y miembro del Metropolitan Council de Twin Cities por nombramiento del gobernador Tim Pawlenty, cargo que ejerció durante ocho años. También fue comisionado del Saint Paul RiverCentre.

“Presidir la Cámara de Saint Paul fue un gran abridor de puertas”, dice. “Y terminaron convirtiéndose en el patrocinador de mis conferencias de marketing multicultural. Así funciona esto: construyes relaciones y las relaciones construyen oportunidades”. El Star Tribune, el Saint Paul Pioneer Press y Twin Cities Business Magazine, entre otros, han recogido su trayectoria a lo largo de los años. Richard Aguilar es, en pocas palabras, una figura que ha dado forma durante décadas a la comunidad latina de Minnesota desde el poder institucional y desde la calle. 
 
Su hija Gisela heredó ese mismo impulso hacia adelante, aunque por un camino radicalmente propio. Estudió en Loyola Marymount University en Los Ángeles, donde su padre tenía conexiones a través de Martha de la Torre, fundadora de El Clasificado, que era regente de la universidad. Tras graduarse, Gisela entró a trabajar en Forever 21, la fi rma de moda de rápido crecimiento, diseñando ropa. Cuando hubo una reestructuración y fue despedida, su padre movió sus contactos y le abrió la puerta de El Clasificado. “Pensé que sería un buen camino para ella”, recuerda Richard. “Tenía formación en marketing, hablaba español con fluidez y El Clasificado era una empresa en pleno crecimiento”. 
Sin embargo, Gisela tenía otros planes. Rechazó una beca completa para cursar un MBA en marketing hispano en Florida y así dedicarse a su verdadera pasión. “Me dijo que el marketing hispano no era lo suyo”, recuerda su padre, Richard, entre risas. “Su sueño era estudiar en Parsons, en Nueva York. Le advertí que el mercado era difícil, pero aun así se fue”. Estudió en Parsons, la célebre escuela de diseño y moda de Nueva York, lo terminó en dos años y allí conoció a los editores de Rizzoli, la prestigiosa editorial internacional de arte y moda con sede en Nueva York. Junto a su compañero Jacob Lehman, también vinculado a la editorial, acabaron estableciendo la base de Rizzoli en Los Ángeles, abriendo un mercado que la empresa nunca había explorado del todo. “Estoy muy orgulloso de lo que han construido allí”, dice su padre.

Hoy, sin embargo, la familia enfrenta la prueba más dura. El 3 de febrero de 2026, el hijo de Gisela y Jacob, Miles, de cuatro años, fue diagnosticado con DIPG, un glioma pontino intrínseco difuso: un tumor cerebral pediátrico agresivo, inoperable e incurable. De un día para otro, la familia entera reorganizó su mundo alrededor de un niño que adora la naturaleza, los programas de cocina, hornear con su abuela, apilar libros junto a su cama y salir en patinete con su corgi Murray. Un niño que, según quienes le conocen, ilumina cada habitación que entra. Su heroína es su prima Zoe. Su mundo es inmenso aunque su cuerpo sea pequeño.

Desde el diagnóstico, Gisela y Jacob viajan cada día desde Alhambra hasta el Children's Hospital Los Angeles para que Miles reciba radioterapia. Hay una pequeña luz en el horizonte: el tumor ha respondido al tratamiento y ha reducido su tamaño. Miles ha vuelto al colegio. "Es uno de los afortunados, pero es una batalla cuesta arriba", admite Richard. Gisela, entre tanto, ha retomado su trabajo. "Estoy muy orgulloso de ella", dice su padre. "Es una mujer muy valiente. Y vamos a superar esto".

La campaña de GoFundMe de la familia ha reunido ya más de 122.000 dólares gracias a 740 donantes. Miles sueña con ver las secuoyas gigantes del norte de California, buscar piedras preciosas en la orilla de Pebble Beach y seguir llenando sus días de libros, hornadas y abrazos. "Estamos intentando darle toda una vida de recuerdos en el tiempo que tiene", escriben en la campaña.

"¿Es esto una señal de la resiliencia de tu familia?", le pregunto a Richard al final de nuestra conversación. "Oh, sí", responde sin dudar. "Absolutamente".

La historia de los Aguilar es, en su doble vertiente, un retrato del Sueño Americano en toda su complejidad: el esfuerzo de una generación que construye desde la nada, y el amor incondicional de la siguiente que lucha por proteger lo más valioso que tiene. Porque hay sueños que se persiguen, y hay sueños que se abrazan con todas las fuerzas. EC

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Pablo Scarpellini

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