Danny Villanueva: del campo de fútbol americano a los cimientos de Univision

Fue pateador de la NFL con un sueldo muy humilde y llegó a cofundar la cadena de televisión en español más poderosa de Estados Unidos
José F. Sánchez. Los Ángeles
Nació en una cabaña en Nuevo México, hijo de misioneros mexicanos, y murió siendo uno de los ejecutivos latinos más ricos e influyentes de Estados Unidos. La historia de Danny Villanueva es la del sueño americano en su versión más improbable y más genuina. La de un hombre que llegó al fútbol profesional cuando los latinos eran una rareza en los vestuarios de la NFL, y que cuando colgó las botas decidió que su siguiente campo de juego sería la pantalla de televisión. Lo que nadie imaginaba, ni él mismo, es hasta dónde llegaría.
Villanueva comenzó su carrera como pateador de Los Angeles Rams en 1960, en una época en que era extraordinariamente raro ver a un jugador latino en un equipo profesional. En 1962 lideró la NFL en punting, estableció el récord de los Rams con el gol de campo más largo, 51 yardas, y promedió 45,5 yardas por patada en toda la temporada, un récord que duró 45 años. Sus compañeros le apodaron "El Kickador" y "El Toe-reador", y en el Coliseo de Los Ángeles sonaba música de corridos cada vez que pisaba el campo. Era el único mexicoamericano en la plantilla, y lo sabía. Lo convirtió en bandera en lugar de en carga.
Pero Villanueva no podía vivir solo del fútbol. Su sueldo con los Rams era tan modesto que tomó un trabajo paralelo como locutor deportivo en KMEX, una pequeña y casi desconocida estación de televisión en español en Los Ángeles. Años después, recordaría con su célebre sentido del humor que el equipo le había pedido que no revelara públicamente su salario. "Me alegra", respondió. "Porque me avergüenza tanto como a ustedes".
Cuando fue transferido a los Dallas Cowboys, Villanueva seguía viajando en avión a Los Ángeles para trabajar en KMEX. Jugó el mítico Ice Bowl de 1967, el campeonato de la NFL disputado con 48 grados bajo cero de sensación térmica en Green Bay, que Dallas perdió ante los Packers en los últimos segundos. Ese partido, dijo, le animó a retirarse. Tenía 30 años y una segunda vida esperándole.
Lo que vino después cambió la historia de los medios en español en Estados Unidos. Villanueva ascendió en KMEX de locutor a director de noticias, luego a presidente y finalmente a copropietario, convirtiendo la estación en una de las más rentables e influyentes de la televisión en español del país. En los años setenta se convirtió en copropietario de la Spanish International Network, la cadena en español que en 1986 fue vendida y rebautizada como Univision.
Cuando los grandes grupos de comunicación anglosajones todavía dudaban de que el mercado hispano fuera rentable, Villanueva ya llevaba años demostrando que era el más dinámico del país.
El hijo de Danny, Jim Villanueva, añadió otro logro sobre su padre: “Más adelante en su vida desarrolló una tercera carrera dirigiendo fondos de inversión de capital privado en Bastion Capital y Rustic Canyon Partners. Es algo poco común y extraordinario tener tres carreras exitosas en tres mundos tan distintos”, declaró a EL CLASIFICADO.
Su legado no se limitó a los negocios. En 1971 lanzó el telemaratón “Navidad en el Barrio” para recaudar juguetes y alimentos para familias hispanas necesitadas en el sur de California, que se emitió cada diciembre durante más de dos décadas. En 1990 fundó la celebración del Cinco de Mayo en el centro de Los Ángeles, Fiesta Broadway, que se convertiría en uno de los eventos latinos más multitudinarios del país.
Por otro lado, Villanueva y su esposa Myrna donaron millones de dólares a causas educativas y benéficas. “Lo que realmente destacaba de mi padre era su gran corazón y su espíritu generoso. Nunca olvidó a quienes le ayudaron a progresar, ni dejó de retribuir esa ayuda apoyando y guiando a innumerables jóvenes. Esa fue su mayor alegría y pasión y, a fin de cuentas, su mayor legado”, recordó Jim.
Danny Villanueva murió en 2015 a los 77 años. Había nacido en una cabaña. Dejó una cadena de televisión, una celebración que llena las calles de Los Ángeles cada año y la prueba de que un latino podía llegar a cualquier parte. Y de que a veces, el camino más improbable es el que deja la huella más duradera. EC
Autor
José Francisco Sánchez


