Tres Chávez, una empresa, una empresa, un camino

Mario soñó la empresa, Elvia la sostuvo y Andrew la catapultó. tres generaciones de la familia Chávez construyen hoy la infraestructura eléctrica del futuro de California
Pablo Scarpellini. Los Angeles
El abuelo de Mario Chávez llegó Aprendió a operar maquinaria pesada, crió solo a seis hijos tras enviudar y les transmitió los oficios como quien pasa una antorcha. Así funciona el legado en la familia Chávez: cada generación lo recibe, lo amplía y lo entrega.
Mario fue el primero en recogerla en esta generación. Electricista de oficio, soñó con tener su propia empresa y en 2004 fundó MC Electric en Chino, California. Era un visionario con las manos en la masa y la cabeza puesta siempre en el futuro. Lo que necesitaba era a alguien que construyera la estructura capaz de sostener aquel sueño a largo plazo. Ese alguien era Elvia.
“Mucha gente asume que MC Electric era la empresa de Mario”, dice Elvia. “En realidad, la cofundé con él en 2004”. Cuando Mario arrancó el negocio, Elvia llevaba casi una década gestionando la empresa de otros y acababa de terminar su licenciatura en Contabilidad. Su participación no fue decorativa, sino estructural. “Me concentré en las áreas que muchos fundadores descuidan: contabilidad, administración y controles internos”. Mientras Mario estaba en la obra, Elvia construía la arquitectura que haría posible sobrevivir lo que vendría.
Lo que vino fue 2008, la crisis secó el mercado. “La opción era cerrar”, reconoce Elvia. “Como contable, era la decisión más segura”. Pero Mario no podía soltar el sueño. “Cuando vi que no podía dejarlo ir, me arremangué con él”. Aceptaron cualquier trabajo. Elvia abrió servicios de contabilidad y notaría para generar caja. Obtuvieron nuevas licencias. “Elegimos la expansión porque quedarnos quietos habría significado rendirse”. Mario ponía la visión. Elvia ponía los números. Juntos salvaron la empresa.
El verdadero salto llegó con la tercera generación. Andrew Chávez llegó con formación en finanzas y créditos para su licencia CPA. Pero fue durante el peor momento —COVID, caída del sector y pérdida del director general— cuando demostró su valor real. Elvia le sugirió que buscara otro empleo. Su respuesta fue inmediata. “De ninguna manera. No los voy a dejar”. Andrew asumió operaciones, aprendió el trabajo de campo a una velocidad extraordinaria y conectó lo que sus padres habían construido por separado: el instinto de Mario y la disciplina financiera de Elvia. Hoy es el COO y el motor del crecimiento que ha llevado MC Electric a otra dimensión. “Andrew fue el ‘gamechanger’”, reconoce Elvia sin dudar.
Fue precisamente para darle a Andrew el espacio de crecer que Elvia asumió primero el COO y después el CEO. No como protagonista en solitario, sino como arquitecta de una transición familiar que hoy es el mayor activo de la empresa.
MC Electric lleva más de una década instalando infraestructura de carga eléctrica y más de veinte años en telecomunicaciones. California prometía la transición mientras ellos ya la construían. “No hablamos de la electrificación como concepto del futuro. La construimos cada día”.
¿Qué quiere que digan de ellos? “Prefiero que hablen de la familia Chávez”. Tres generaciones, tres roles, un solo legado. El abuelo que llegó con las manos como único capital lo entendía bien. EC


