Hija de un ingeniero boliviano y una madre estadounidense, Welch se erigió en el símbolo que estaba buscando Hollywood tras la muerte de Marilyn Monroe
Pablo Scarpellini. Los Angeles
Aquel póster promocionando "One Million Years BC", una de sus películas más conocidas, le cambió la vida. Su imagen posando en un icónico bikini de piel trascendió los límites del cine y acabó convertido en uno de los carteles más reconocibles de la historia.
Raquel Welch, hija de un ingeniero boliviano y una madre estadounidense, se erigió entonces en la diosa que andaba buscando Hollywood tras la muerte de Marilyn Monroe. Welch, fallecida a los 82 años en 2023, logró transformar la manera en que Estados Unidos entendía la feminidad, el poder y la identidad latina en la industria del cine.
Cuando irrumpió en el cine en los años sesenta, las actrices latinas estaban encasilladas en roles secundarios y estereotipados: empleadas domésticas, bailarinas o figuras “exóticas” diseñadas para reforzar una mirada limitada y superficial. Welch, cuyo nombre al nacer era Jo Raquel Tejada (Chicago, Illinois, 1940) rompió ese molde sin hacer discursos ni militancia explícita: lo hizo ocupando el centro de la escena. Se convirtió en una estrella global, una presencia dominante en la taquilla y una figura imposible de ignorar en una industria que hasta entonces había evitado otorgar protagonismo a mujeres con raíces latinas.
“Raquel Welch revolucionó Hollywood en los 60 no solo como mujer sino como latina”, dice a EL CLASIFICADO Marlene Dermer, ex directora del Festival de Cine Latino de Los Angeles (LALIFF). “Redefinió el significado de una sex symbol, de la rubia tonta a la primera heroína de acción con una inteligencia superior”
Ganadora de un Globo de Oro por la adaptación de Richard Lester de "Los tres mosqueteros" en 1973, Welch tuvo que luchar toda su carrera para sacudirse de encima el estereotipo de la actriz florero. Se negó, además, a aparecer desnuda en pantalla, pese a la presión de los estudios. “Odiaba sentirme tan expuesta y vulnerable”, contaba la actriz en sus memorias, Beyond the Cleavage. “Definitivamente he utilizado mi cuerpo y mi atractivo sexual a mi favor en mi trabajo, pero siempre dentro de ciertos límites”, decía. “Me reservo algunas cosas para mi vida privada, y esas no están a la venta”.
Nacida el 5 de septiembre de 1940, Welch era la mayor de tres hermanos. Aunque sus padres se habían conocido en la Universidad de Illinois, se mudaron al sur de California cuando Raquel tenía solo 2 años. Allí empezó a probar la experiencia de la actuación. Curiosamente, su primer papel fue un tanto decepcionante: la seleccionaron para un rol haciendo de chico.

Tras graduarse del instituto de La Jolla en San Diego, donde todos la llamaban Rocky, obtuvo una beca para estudiar en San Diego State College gracias, en parte, a su éxito en concursos locales de belleza. Pero abandonó sus estudios poco después, a los 19 años, para casarse con James Wesley Welch, y trabajar como la chica del tiempo en un canal de televisión local, KFMB San Diego.
El nacimiento de sus dos hijos parecía complicar sus planes de carrera. Entonces tomó la decisión más dolorosa de toda su vida: dejar a su marido y marcharse a Los Angeles para desarrollar su carrera. Ahí quedan trabajos como Bandolero (1968), 100 Rifl es (1969) o Hannie Caulder (1971).
Pero su legado no se mide únicamente en películas o premios, sino en el cambio cultural que ayudó a impulsar. Mucho antes de que Hollywood hablara de inclusión, diversidad o representación, Raquel Welch ya había demostrado que una mujer con raíces latinoamericanas podía convertirse en una de las estrellas más importantes del mundo. Ahí reside su gran valor.
Sus películas más celebradas
Fantastic Voyage (1966) — Su gran salto a Hollywood, dentro de un innovador filme de ciencia ficción.
One Million Years B.C. (1966) — La imagen que la convirtió en icono global y símbolo de poder femenino.
Bandolero! (1968) — Western que consolidó su presencia junto a grandes estrellas.
100 Rifles (1969) — Papel desafiante en una historia marcada por tensiones raciales y sociales.
The Three Musketeers (1973) — Su papel más celebrado, que le valió el Globo de Oro. EC