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El Sueño Americano

Una educación de 300 millones de dólares

PS
Pablo Scarpellini
24 de junio de 2026
Una educación de 300 millones de dólares

Sean y Kenny Salas no se hicieron millonarios cuando vendieron El Camino Financial. Salieron con algo más valioso: la experiencia de haber construido, desde cero, uno de los proyectos de fintech latino más ambiciosos del país. Ahora, a los 41 años, están listos para hacer caja con ese aprendizaje

Pablo Scarpellini. Los Angeles

Hay una imagen que Sean Salas recuerda con una mezcla de ternura y melancolía: los gemelos peleando por quién dormía en la cama de su madre esa noche. No por un capricho de niños, sino para estar unos minutos con una mujer que abría restaurantes de lunes a domingo y que negoció contratos de arrendamiento con la misma determinación con la que después sus hijos negociarían con fondos de capital de riesgo en Los Angeles. Una inmigrante mexicana sin título universitario que entendió, antes que nadie en su familia, que el emprendimiento no era una opción: era la única salida.
Esa mujer abrió más de 30 restaurantes a lo largo de su carrera. No los tuvo todos abiertos a la vez. Su genialidad era otra: probar rápido, cerrar rápido si no funcionaba, y si ganaba, renovar el contrato por décadas. Una metodología que sus hijos gemelos aplicarían, sin saberlo conscientemente, en el mundo del fintech.
 
Cuando Sean y Kenny tenían 12 años, su madre tomó una decisión que cambiaría sus vidas para siempre: cerró sus negocios, se volvió a casar y se mudó a México. Los gemelos vivirían en el país de sus padres hasta los veinte años, ocho años que les darían algo que ningún MBA puede enseñar: una perspectiva binacional del mundo latino que va mucho más allá de la frontera entre México y California.

De vuelta en EEUU, llegaron a UC Berkeley, una de las universidades más prestigiosas del país. Wall Street los recibió después: inversión bancaria primero, capital privado después. Kenny en Palladium Equity Partners y Sean en ICV Partners. Y luego Harvard Business School, donde las piezas de su historia personal empezaron a encajar. “Pusimos todo eso en una coctelera que se incubó durante el MBA en Harvard, y de ahí nació Camino Financial”, resume Kenny. 

Sean y Kenny hablan de su salida de Camino con una franqueza poco común en el mundo empresarial. “No salimos cargados con una olla de oro”, dice Sean. En un ecosistema que glorifica a los multimillonarios como si fueran el único criterio de éxito, esa honestidad duele y libera al mismo tiempo. Les queda la enorme satisfacción de haber prestado a microempresas latinas que generan en promedio 300.000 dólares anuales en ingresos. “Fue muy gratifi cante construir un negocio que impactó a más de 10.000 pequeños empresarios. Desplegamos 250 millones de dólares de capital en el mercado”, dice Kenny.
Lo construyeron sostenible. Lo vendieron con dignidad. Y dejaron a sus empleados en manos de un liderazgo en el que confían. “Yo lo calificaría como un aterrizaje suave, y eso en sí mismo es algo de lo que estamos muy orgullosos”, dice Sean. “Nos referimos a eso en términos del retorno que obtuvimos de esa experiencia: nuestra educación de 300 millones 

Cyborgs en Mazatlán

nuDesk nació de una convicción que llegó en noviembre de 2022, cuando ChatGPT apareció en escena y los hermanos Salas vieron, con claridad casi incómoda, lo que se venía. “Supimos que esto iba a ser revolucionario, y que la tecnología iba a evolucionar signifi cativamente”, dice Kenny. Ahora se dedican a crear lo que llaman “cyborgs” desde Mazatlán: personas entrenadas en herramientas de inteligencia artificial que hacen el trabajo de tres o cuatro en el tiempo de una. “Les damos a las personas las herramientas correctas para que puedan hacer todo lo que siempre quisieron, pero no tenían los recursos para lograrlo”, explica Sean.
 
Los números ya hablan por sí solos: en su primer año completo procesaron más de 200 millones de dólares en originación de préstamos para sus clientes. El mes pasado superaron los 100 millones en un solo mes. Y lo hicieron añadiendo apenas siete personas a un equipo que ya procesaba 20 millones mensuales. “¿Estamos en el camino de hacer dinero? Sí, absolutamente lo estamos”, zanja Sean. Su madre estaría orgullosa. EC

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Pablo Scarpellini

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