El último baile: leyendas que dicen adiós

No solo Messi y Cristiano terminan su andadura con este Mundial. La lista de leyendas es larga
Luca Verne. Los Angeles
Hay Mundiales que se recuerdan por un gol. Por una noche. Por una generación. El de 2026 se recordará por todo eso, pero también por algo más difícil de ver en tiempo real: una despedida colectiva sin precedentes en la historia del fútbol.
El torneo será el puente entre dos mundos: el de las leyendas que se apagan y el de los nuevos ídolos que ya piden paso. Pero antes de que lleguen Mbappé, Haaland y Vinicius a reclamar el trono, los dioses de la era dorada tienen una última función.
Para Messi, de 38 años, esta será su sexta cita mundialista. El astro argentino llega con el objetivo de superar los 16 goles de Miroslav Klose como máximo anotador histórico del torneo y defender la corona obtenida en Qatar. El hombre que lo ganó todo tiene una razón más para seguir.
Enfrente, en el otro extremo de la rivalidad más grande del siglo, Cristiano Ronaldo, a sus 41 años, mantiene la ambición intacta para intentar conseguir el único trofeo que le falta en su vitrina personal. Dos mitos. Un último escenario compartido.
Pero la lista va mucho más allá de los dos gigantes. Luka Modric, el Mago de Zadar, sigue dando lecciones de fútbol a los 40 años. Tras llevar a Croacia a una final y a un tercer puesto, quiere regalarle al mundo una última exhibición de elegancia. Neymar, que en Qatar 2022 igualó el récord goleador de Pelé, llega con la incógnita de su cuerpo pero la certeza de que esta es su última oportunidad de darle un Mundial a Brasil. James Rodríguez, Bota de Oro en Brasil 2014, regresa con Colombia buscando despedirse como el gran ídolo de su nación.
Y en casa, con la presión de todo un pueblo: Guillermo Ochoa, el portero mexicano que podría alcanzar un récord histórico al disputar su sexto Mundial. Ningún guardameta ha llegado tan lejos con los colores de un mismo país.
Cada gol, cada abrazo y cada minuto de estas estrellas sonará a despedida. Porque aunque los veremos seguir jugando en clubes, el escenario de un Mundial tiene algo distinto: allí, cada jugada queda grabada en la memoria colectiva del fútbol.
El tiempo es el único rival al que nadie puede regatear. Y en 2026, varias de las carreras más grandes de la historia del deporte van a cruzar su línea de llegada en el escenario más grande del mundo. Será difícil no emocionarse.


