El QB de los Hossiers ganó el Trofeo Heisman y luego se coronó campeón del futbol americano colegial
Por Pepe Penales. Los Ángeles
El nuevo héroe del futbol americano colegial tienen nombre y apellido hispanos. Se llama Fernando Mendoza, tiene raíces cubanas y se acaba de convertir en campeón nacional con los Indiana Hossiers, un equipo que nunca había visto la luz en esta competencia.
¿Por qué Mendoza se lleva todos los reflectores? Porque además de lo anterior, también ganó en diciembre el premio más prestigiado a nivel individual, el anhelado Trofeo Heisman. A eso súmele que con él al mando, el equipo de Indiana culminó una temporada perfecta con 16 triunfos y cero derrotas, incluyendo el del título nacional en el que derrotaron a la Universidad de Miami por 27-21. Todavía hay más. Mendoza también recibió otros premios importantes: el Maxwell, el Davey O’Brien y el premio al Jugador del Año de Associated Press.
El brillante desempeño de este jugador adquiere mayor importancia debido a sus orígenes; sus abuelos paternos y maternos nacieron en Cuba, y durante su discurso en la entrega del Heisman, Mendoza destacó esa herencia que lleva en la sangre. Cabe señalar que solo otros dos jugadores de ascendencia latina habían ganado el Trofeo Heisman a lo largo de la historia: Jim Plunkett en 1970 y Bryce Young en 2021.
Un jugador fuera de serie
Fernando nació en Boston, pero se crió en Miami. Después de graduarse de la preparatoria, aceptó la propuesta de enrolarse con los Golden Bears de la Universidad de California en Berkeley. Después vino otro movimiento que no se veía venir; luego de dos temporadas con California, hizo sus maletas para ser el nuevo QB de los Hoosiers de Indiana. Esto pasó apenas en diciembre de 2024. Allí empezó un año meteórico que lo llevó a convertirse en lo que es hoy: el mejor jugador de la nación a nivel colegial. EC