Son Heung-min: el último baile de una leyenda asiática

A sus 33 años, el capitán coreano juega su último Mundial convertido en el mejor jugador asiático de todos los tiempos
Pablo Scarpellini. Los Angeles
Hay jugadores que cargan con el peso de una nación. Son Heung-min lleva ese peso con una sonrisa. A sus 33 años, el capitán de Corea del Sur llega a su cuarto Mundial con la madurez de quien lo ha visto todo y la ilusión de quien aún sueña con los ojos abiertos.
"Estar en el Mundial es un honor enorme, incluso siendo mi cuarto. Aún lo veo desde la perspectiva de un niño, como un sueño", confiesa el delantero del LAFC. No hay pose en sus palabras. Hay convicción.
El hijo del fútbol
La historia de Son no comenzó en un estadio. Comenzó en los campos donde su padre, futbolista profesional, lo llevaba de niño. "Era mi vida. Crecí desayunando, comiendo y cenando con fútbol. Mi padre era mi jugador, mi profesor y mi amigo". Y también su maestro de vida: siempre hay que sonreír. En el fútbol de élite, eso es casi revolucionario.
Cuando se le señala como leyenda del fútbol coreano, Son se encarga de ponerlo en perspectiva. "Park Ji-sung y Cha Bum-kun siempre estarán por encima de mí. Crecí viéndolos jugar y me inspiraron." Dos gigantes que abrieron el camino — el primero conquistando cuatro Premier Leagues con el United, el segundo siendo el primer asiático en ganar una Copa de la UEFA — sobre cuyos hombros se construyó todo lo que vino después.
El fútbol asiático ya no pide permiso
Son lleva jugando fuera de Corea desde los 18 años y ha visto la transformación desde dentro. "Antes pensabas que les podías ganar fácil a equipos asiáticos y ahora no es el caso." El crecimiento es real y ya no admite debate. Y en ese ascenso, Son quiere ser puente. "Aún me inspiran jugadores jóvenes como Lamine Yamal. Aprendo de él constantemente, y eso que yo llevo muchos más partidos encima."
El orgullo de ser coreano
En este Mundial, Son no solo representa a su selección. También lo hace como embajador de Hyundai, patrocinador oficial del torneo. "Hyundai está esponsorizando el Mundial y eso me hace sentir muy orgulloso como coreano. Hace que Corea sea más grande." Una responsabilidad que asume con la misma energía con la que enfrenta cada partido: trabajo, convicción y una sonrisa. Como le enseñó su padre.


