Unos ajustes sencillos en sus patrones alimenticios generales pueden favorecer una mejor salud
Redacción EC
Tomar decisiones conscientes sobre la salud al planificar su menú casero no tiene por qué ser complicado, pero sí requiere compromiso y un poco más de previsión a la hora de hacer la compra. Unos ajustes sencillos en sus patrones alimenticios generales —como estructurar su plato en torno a productos frescos, proteínas potentes y granos integrales— pueden favorecer una mejor salud.
Planificar comidas nutritivas puede ser fácil, asequible y delicioso; y todo comienza con un poco de equilibrio. Tenga en cuenta estos consejos de la iniciativa "Healthy for Good" de la Asociación Americana del Corazón —patrocinada a nivel nacional por el Egg Nutrition Center— para completar adecuadamente un plato saludable.
Llene la mitad de su plato con frutas y verduras
Repletos de nutrientes, los productos frescos son el punto de partida ideal para cualquier plato. Llene aproximadamente la mitad de su plato con combinaciones de plátanos, fresas, arándanos, batatas, guisantes, zanahorias y otros de sus favoritos. Para aumentar la variedad en cada comida, busque mezclas de frutas y verduras, o salga de su rutina habitual y pruebe algo nuevo.
Consejo para la compra: Las frutas y verduras congeladas suelen ser más económicas y tan deliciosas como sus equivalentes frescos. Se congelan inmediatamente después de ser recolectadas, lo que preserva su frescura y prolonga su vida útil. Solo asegúrese de evitar los productos a los que se les haya añadido sal o azúcar.
Reserve una cuarta parte del plato para proteínas potentes
La comida saludable no es solo combustible; también debe ser práctica y nutrirle. Busque opciones versátiles que le aporten un impulso proteico, como la pechuga de pollo sin piel, los frijoles sin sal añadida, el atún bajo en sodio, el tofu o los huevos.
Las proteínas de alta calidad provenientes de los alimentos —combinadas con una dieta equilibrada y ejercicio regular— pueden ayudar a mantener la musculatura de su cuerpo. Los huevos son un buen ejemplo de ello, al igual que las proteínas animales magras y ciertas proteínas de origen vegetal. Según las pautas de la Asociación Americana del Corazón, las personas sanas pueden incluir hasta un huevo entero al día —y hasta siete a la semana— como parte de una dieta saludable para el corazón. En el caso de los adultos mayores con niveles normales de colesterol, se considera aceptable consumir dos huevos al día.
Reserve un espacio para los granos integrales
Por último, llene ese último cuarto del plato con granos integrales listos para consumir; muchos de ellos aportan fibra dietética que favorece la salud del corazón y una buena digestión. Por el contrario, la mayoría de los granos refinados contienen poca o ninguna fibra.
Entre los ejemplos de granos integrales se incluyen la cebada, el arroz integral, el maíz, la avena (en hojuelas o cortada), las palomitas de maíz, la quinua, el sorgo y el arroz silvestre, así como los productos etiquetados como "grano integral" o "trigo integral", tales como el pan o la pasta.
Consejo de compra: Busque granos integrales que le faciliten la hora de la comida. Las tortillas de maíz, la avena instantánea e incluso las palomitas de maíz pueden ayudarle a crear platos nutritivos y refrigerios más saludables en un abrir y cerrar de ojos. Intente tener a mano paquetes de arroz integral precocido para dar mayor consistencia a sus platos favoritos o mézclelo con las sobras para completar un plato saludable.
Visite Heart.org para descubrir más pautas nutricionales para preparar comidas saludables para el corazón. EC
Con información de Feature Impact