¿Herpes labial o afta? Aprenda a reconocerlos y descubra cómo tratarlos

Aunque pueden parecer similares, el herpes labial y las aftas tienen causas distintas. Conozca sus diferencias, síntomas, tratamientos y cómo prevenirlos.
Redacción EC
Tanto el herpes labial como las aftas bucales son lesiones frecuentes que pueden resultar dolorosas. Sin embargo, se trata de afecciones distintas con causas diferentes.
El herpes labial (también conocido como calenturas o herpes simple labial) consiste en llagas dolorosas llenas de líquido que aparecen en el exterior de la boca, alrededor de los labios. El herpes labial es altamente contagioso.
Las aftas bucales (también llamadas úlceras aftosas) son llagas dolorosas de color blanco o amarillento que aparecen únicamente dentro de la boca, generalmente en la cara interna de las mejillas, los labios o sobre la lengua. Las aftas bucales no son contagiosas.
Causas
El herpes labial está causado por una infección por el virus del herpes simple, habitualmente el tipo 1 (VHS-1). Alrededor del 60 % de los adultos en Estados Unidos tienen este virus, aunque muchas personas infectadas nunca presentan síntomas. Una vez contraído, el virus suele permanecer en las células nerviosas. Puede activarse de forma intermitente, desplazándose hacia la piel y provocando la aparición de herpes labial.
Las aftas bucales no tienen una causa conocida. Son más frecuentes durante la pubertad, etapa en la que aumentan ciertos niveles hormonales relacionados con el crecimiento. Aunque los datos varían, las aftas pueden desencadenarse por los siguientes factores:
• Una lesión (como morderse accidentalmente la mejilla o el labio).
• Desequilibrios hormonales.
• Enfermedades sistémicas (como la enfermedad inflamatoria intestinal o la enfermedad celíaca).
• Estrés emocional. Lea: Cómo evitar que el estrés controle tu vida
• Dejar de fumar.
• Deficiencias nutricionales de ácido fólico, hierro o vitamina B12.
Tratamiento
Por lo general, ambos tipos de lesiones desaparecen por sí solas en un plazo de 1 a 2 semanas, por lo que no suelen requerir tratamiento. No existe un tratamiento capaz de curar de forma definitiva el herpes labial o las aftas bucales, ni de evitar que vuelvan a aparecer. El tratamiento sirve para aliviar el dolor y acelerar la curación.
– El herpes labial puede tratarse con medicamentos antivirales (en crema o en comprimidos) recetados por un médico, si fuera necesario. Consulte a un médico si el herpes labial persiste durante más de unas semanas, si presenta fiebre alta o si nota irritación en los ojos.
– Las aftas bucales pueden tratarse con geles de venta libre (sin receta médica) que adormecen la zona para aliviar el dolor. Enjuagarse la boca con productos antisépticos de venta libre puede ayudar a prevenir infecciones en la lesión y acelerar su curación.
Consulte a un médico si las aftas aparecen con frecuencia o si son tan graves que dificultan comer o beber. Aquí puede encontrar doctores en general en su área.
Consejos útiles
Tanto el herpes labial como las aftas bucales pueden tener factores desencadenantes que provocan brotes. Intente identificar estos factores y evitarlos para reducir la frecuencia de los brotes.
Herpes labial
• La exposición al sol puede, en ocasiones, provocar brotes de herpes labial. Si usted padece brotes recurrentes, el uso de protector solar puede ayudar a disminuir su frecuencia.
• El herpes labial es contagioso. Evite besar a otras personas o compartir utensilios para comer, vasos, botellas de agua u otros objetos si presenta síntomas.
• Evite tocarse el herpes y luego llevarse las manos a los ojos; esto previene que la infección se propague a los ojos, lo cual podría causar ceguera.
• Tenga en cuenta que, en los niños pequeños, el herpes labial puede provocar pérdida de apetito, babeo y fiebre, síntomas que pueden durar varios días.
• Consulte a su médico o al pediatra de su hijo si los síntomas son graves o aparecen con frecuencia. Aquí puede encontrar clínicas médicas en Los Ángeles.
Aftas bucales
• Las aftas bucales aparecen con menor frecuencia después de la pubertad.
• Si usted suele tener aftas bucales, consulte a su médico sobre la posibilidad de realizar pruebas para detectar ciertas enfermedades (por ejemplo, la enfermedad celíaca) o deficiencias nutricionales.
• Evite los alimentos calientes, ácidos o picantes, ya que no solo pueden causar dolor en las úlceras existentes, sino también provocar la aparición de otras nuevas.
• No utilice enjuagues bucales que contengan alcohol, ya que podrían irritar las aftas. EC
Con información de los Institutos Nacionales de Salud





